Avenida Juárez (semblanzas)

¡Hola amigos y amigas ciclistas!, ya los extrañaba. yo acabo de regresar de unas merecidas vacaciones en ese hermoso lugar que es Puerto Escondido, Oaxaca, y me la pasé de peluche junto con mi mujercita, así es que vamos a continuar con nuestras crónicas.

Antes de inciar, debo comentarles que me llevé una grata sorpresa en Puerto Escondido- ese maravilloso lugar que a nivel internacional tiene fama de tener unas de las mejores olas para practicar el surf- ya que platicando con funcionarios del Municipio, me contaron de los programas que están iniciando junto con los ciudadanos para fomentar el uso de la bicicleta. Como verán, el gusto por la bicicleta está creciendo y la conciencia de la gente y nuestros gobernantes está mejorando. Bién por el gobierno de Oaxaca y ojalá implementen los paseos ciclistas y los préstamos de bicicletas en el área turística de Cicatela.

Vayamos al tema que nos ocupa, el recorrido que realizamos en las bicis en esta ocasión fué sobre la Avenida Juárez.  Tú dirás, bueno, ese recorrido se hace en dos minutos, pero realmente este recorrido lo realizo en dos o tres horas, de tantas cosas que hay que ver y visitar.( y siempre con nuevos ojos)

En lo que hoy es avenida Juárez, la primera calle del Eje Central hacia el poniente se llamaba Puente de San Francisco (aqui se encontraba el convento de Santa Isabel ahora Bellas Artes), la segunda y tercera calle se llamaban Corpus Cristi, por el templo que ahí existió. La cuarta calle se llamaba el Calvario por el viacrucis que los Franciscanos celebraban el viernes de Cuaresma con gran devoción y se recibían indulgencias traídas de Roma por los Franciscanos. La quinta calle se llamaba Hospicio de Pobres, por el mismo. La sexta calle se llamaba la Acordada ya que en ese lugar se encontraba la prisión y el tribunal de la Acordada y la séptima calle  se llamaba Patoni la cual desembocaba en el sitio del Caballito, precisamente donde arrancaba el paseo de Bucareli hacia el sur.

Actualmente son en el mismo orden: López, Dolores, Luis Moya, Revillagigedo, Balderas, Humbolt e Iturbide.

Es increíble la cantidad de sorpresas que te puedes encontrar en este espacio de unas cuantas cuadras de la ciudad. En los alrededores existen cosas interesantísimas, como la Torre Latinoamericana, el Sanborns de los Azulejos, el Museo Mural Diego Rivera, el Palacio de Bellas Artes, el Barrio Chino, el Museo Franz Mayer, el Café Villerías, mariscos el Caguamo, el Cuatro Mares, los Cafés de chinos , la Plaza de la Santa Veracruz, el hotel de Cortés, el Museo Nacional de la Estampa, el edificio de la Nacional (eje central, esquina avenida Juárez), el Teatro Metropolitan, la Texcocana, el café la Habana, etc., pero poco a poco les voy a ir platicando de todo esto, ya que la cantidad de atracciones en la zona es muy basta.

En la época de mi niñez viví en la colonia Narvarte y es una época que recuerdo con mucho cariño y nostalgia por nuestros juegos infantiles de diario en pantalón cortito, A veces jugábamos en el camellón, el que estaba lleno de palmeras datileras, mismos que bajábamos a pelotazos o a pedradas, porque nos encantaban. Era y sigue siendo un camellón muy amplio, en la calle de Zempoala y otras veces jugábamos en el estacionamiento del edificio cuando ya habían salido todos los inquilinos. Jugábamos futbol con pelotas improvisadas o cuando teníamos dinero corríamos a comprar cualquier pelota de plástico o de hule a la mercería de la esquina. Jugábamos beisbol con pelotas de esponja, ó jugabamos con yoyos, baleros, trompos y canicas y de vez en cuando rentábamos bicicletas  en el taller de bicicletas de la cuadra ( yo creo que desde ahí nació mi afición por la bici ). En ese entonces mi padre trabajaba en Petróleos Mexicanos y como las oficinas de Pemex en esos días se encontraba en esa zona de la Avenida Juárez, fué ahi y en esa época cuando tuve muchas vivencias en ese lugar de la ciudad y recuerdos muy agradables, de eventos que se llevaban a cabo ahí, como las fiestas patrias, los desfiles, o simplemente los desayunos y/o comidas familiares domingueras en el Sanborns de los Azulejos o en el de la Fragua, o en los cafés de chinos.

También recuerdo con mucho cariño las visitas a los muñecos mecánicos que instalaba Salinas y Rocha en sus aparadores en la época navideña, además de las fotos obligadas con los Reyes Magos y Santa Claus en la Alameda, los algodones de azúcar, los globos de colores, todo tipo de golosinas tradicionales, asi como las instantáneas de peatón, las cuales eran tomadas de improviso mientras uno caminaba por la calle, algunas veces en la Alameda y avenida Juárez, pero principalmente en San Juan de Letrán (Eje Central).

La avenida Juáres en un principio se pensó como un boulevard que iría de Bellas Artes al Monumento de la Revolución con sentido de oriente-poniente y cruzaría la Plaza del Caballito, pero debido al crecimiento de la ciudad tan acelerado, y que se tomaron decisiones muy apresuradas no se llevó a cabo como se tenía pensado, aunque a últimas fechas se esta retomando esta idea.

En la época de mi juventud todavía existían el hotel Del Prado y el  Alameda, que estaban precisamente enfrente de la Alameda y que fueron afectados terriblemente por el sismo del 85, así como el hotel Regis, en donde se paró el reloj precisamente a las 07:19 hrs. del 19 de septiembre de 1985 y que resultó debastado en el costado poniente de la Alameda. El espacio que quedó del hotel Regis y todo lo que estaba construído a su alrededor se demolió para dar paso a un espacio que ahora lleva el nombre de Plaza de la Solidaridad  y que ahora quedó como una extensión hacia el poniente de la Alameda. En dicha plaza existía al empezar la remodelación este año en la Alameda, un  carrousel de feria, traído de Italia muy hermoso que ojalá lo vuelvan a instalar para disfrute de todos nosotros.

Ninguno de los hoteles íconos que te acabo de mencionar que en una época fueron símbolo de progreso, existen actualmente.

En la actualidad puedes visitar un sin número de atracciones sobre la avenida Juárez como Bellas Artes, pudiendo admirar sus maravillosos vitrales, quizá los más espectaculares de la ciudad y en el plafón representando al dios Apolo, el Hotel Hilton con su saxofonista homeless en el exterior, la moderna Secretaria de Relaciones Exteriores, el Café de la Gran Ciudad, en el piso 8 de la Torre Sears, desde donde puedes tener una vista maravillosa de la zona, la librería el Sótano, el Museo de la Tolerancia, el Museo Mural Diego Rivera que contiene el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda, el cual en un inicio fué hecho para el hotel del Prado, el restaurant el Cardenal en el loby del hotel Hilton, el hemiciclo a Juárez, el Museo Nacional de Arquitectura y si quieres ver algo impresionante te recomiendo subir al piso 44 del mirador de la Torre Latinoamericana inaugurada en 1956.

Si no llevas tu propia bici, encontrarás bicicletas de ecobici en la zona y por estacionamiento no te preocupes pues en la banqueta de enfrente a Bellas Artes hay estacionamiento para bicicletas.

Si vives en la Ciudad de México te felicito porque siempre hay algo que hacer, ya sea bailar, cenar, comer, buscar un buen libro, pasear en bicicleta ó platicar con quien tu quieras, visitar museos, parques, en fin, la fuente de actividades es inagotable, y si no vives aquí te invito a que disfrutes de este paraiso.

Voy a citarte una frase del cronista de la ciudad Salvador Novo Q.E.P.D. que me gusta mucho:

“Del sueño y del trabajo de todos esos hombres, ejercido en el valle más hermoso del mundo, está labrada la grandeza de la Ciudad de México”.

A continuación te voy a contar una anécdota del desaparecido hotel Regis:

Te cito unas palabras del General Alvaro Obregón que se mencionan en el libro la Región mas Transparente de Carlos Fuentes, las cuales dijo en  los años veintes ya pensando en los  negocios después de la revolución: “El lugar que ha de quedar como centro de moda y de lujo en la capital, el cabaret Don Quijote del hotel Regis”

A continuación te cito el pensar de Ixca Cienfuegos un personaje del mismo libro pensando en la avenida Juárez en un momento de una conversación: “Desde los vidrios azulados de la oficina de Federico Robles (un banquero), Ixca recorre con la mirada la extensión de la avenida Juárez. Ve, sobre todo, a los hombres y las mujeres de todos los días-oficinistas, pasantes de derecho, comerciantes, vendedores, choféres, mozos, mecanógrafas, repartidores-; blancos, mestizos, indígenas, algunos vestidos con saco, otros de chamarra y camisola , ellas con su aproximación a la elegancia impuesta por el cine de la época, subrayando el gusto local-senos, caderas-, y quiere desnudarlos sobre los días que señalan el recuerdo de la misma avenida, con otros hombres, . . .                                                           . . . el día de agosto en el que el anciano lastrado como un roble viejo, escondido detrás de las gafas azules y la gran barba crispada, entra al frente del ejército constitucionalista  (Venustiano Carranza). . .                             . . . y el mismo día  la gran sonrisa, de maíz de Doroteo Arango (Pancho Villa): pantalón de montar, polainas, un suéter gris y Stetson texano-; . . .                     . . . el día de julio en que el Caballito florece en un nopal de vítores para el hombre pequeño y dulce, demasiado pequeño sobre su caballo . . .                                          . . .  el día de junio en que la pareja de espléndidos juguetes engañados (Maximiliano yJosefina) pasa bajo los arcos de flores escoltada por un mariscal napoleónico y un arzobispo poblano; el día de septiembre en que un viejo con rostro de león desdentado cae sobre la misma avenida agitando el estandarte de barras manchadas en la garita de San Cosme, en Chapultepec y Churubusco . . .             . . . y más lejos, por fin, el lejano día de agosto en que las aguas se dividen y todo es confusión y escudos y silbos y penachos y estruendo de arcabuces y bergantines y el señor Malinche se asoma a la azotea de una casa de Amaxac y ve aproximarse la canoa del vencido. Y desde entonce son dos, el del origen y el del destino, los dos plantados sobre la misma avenida, fuese de agua o de cemento. Del Yei Calli al 1951, Siempre dos el águila reptante, el sol nocturno.

“La Bandida” (Marina Aedo-(nombre real)- ó- Graciela Olmos-(alias) era la mujer mas famosa de México de finales de los 30’s. Era la amiga fiel de Plutarco Elias Calles. Ella presumía de haber cabalgado con Pancho Villa y era famosa por sus corridos que ella componía, siendo uno de ellos “Los Bandidos” en donde hacia alución a mucha gente prominente. Compuso dos canciones famosas “Siete Leguas” y “La Enrramada”, pero algunos juran que no son de ella, nació en Irapuato, cabalgó en la división del norte, fué cantante de carpa, estuvo involucrada con la banda del automóvil gris (rateros de pompa y guante), lavaba joyas de supuestos cateos de militares buscando armas en las casas y haciendas, vendió whisky clandestino hacia Chicago en la época de la prohibición, conoció a Al Capone y le cantó “La Cucaracha”, “Cielito Lindo” y “La Adelita” , trabajó como cantante de corridos en el Follies Berger de Santa María la Redonda y el motivo de esta narración, es que la primera casa de citas de la Bandida se instaló precisamente en un reservado en una de las suites del desaparecido hotel Regis, con gran escándalo por parte de la policia y de la liga de la decencia de esa época.

Se dice que Fidel Velázquez y Fernando Amilpa (Líderes sindicales) le ayudaron a instalarse en dicho hotel, para llevar a cabo sus negocios ilícitos. El rincón prohibido del México viejo a la vista gorda de autoridades, los mejores clientes.

Así como esta, existen infinidad de anécdotas, las cuales es mi deseo darte a conocer en mis próximas crónicas.

Pues en la misma época en que la Bandida se instalaba en el Regis  se inventaba el disco de vinilo con mucha calidad de audio y sistema estereofónico de 45 rpm y 33 rpm,. Por la misma época, Cocó Chanel crea el perfume Chanel No. 5, para celebrar su cuadragésimo cumpleaños e inova el vestuario para una mujer moderna que debia ser delgada y deportiva y usar faldas que permitieran mayor libertad de movimiento.

Como ves esta zona de la avenida Juárez es muy interesante por lo que te recomiendo no pases volando en tu bicicleta, sino que observes los atractivos de la zona y te tomes un café, ya que tanto un buen café  como un buen vino motivan a la inspiración y que las palabras y las ideas emerjan como un manantial.

Puedes dejar tu bici y tomar el tour que sale entre el Palacio de Bellas Artes y la Torre Sears, hacia el Centro Histórico por solo$45.00

Que disfrutes

Crónica y redacción JC.Cavallëro /oct 2012

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