Alameda (semblanzas)

¡¡Nuevamente con ustedes amigos y amigas ciclistas!!! ahora nos ocuparemos de uno de los lugares de más tradición de la ciudad, debido a que se acerca la reinauguración de la misma,  de  la Alameda central de la Ciudad de México, por lo que les platico lo siguiente:

Hace unos meses ( un domingo, un día antes de que comenzaran los trabajos de remodelación ), visitamos, montados en las bicicletas La Alameda y se nos hizo un lugar espléndido para ir de paseo, ya que por accesos para llegar no hay problema, tanto en la Alameda como en los alrededores existen atracciones hermosísimas, tiene hermosas estatuas, tienes muchísimas opciones para desayunar, comer, cenar,  echarte un tentenpié, cafecito o un vinito , puedes amarrar tu bici en infinidad de lugares, etc. ( espero que instalen estacionamientos para bicis )

En aquella ocasión comentaba con mi mujer lo hermoso del lugar y de las ganas que teníamos de que el gobierno de la ciudad se pusiera las pilas e hiciera algo por recuperar ese espacio público, ya que estaba muy descuidado por un nulo mantenimiento y que estaba tomado por el comercio ambulante y cual sería nuestra sorpresa que al siguiente día de la plática ya estaba en remodelación la Alameda. ¿ cómo ves ? ¡¡¡ oyeron nuestras plegarias!!! Bien por Ebrard.

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Haciendo un poco de historia, ( prepárate tu cafecito para que no te me duermas ) a iniciativa del Virrey Don Luis de Velasco, alrededor del año 1592 se resolvió se hiciera una Alameda en el lugar que ocupaba el tianguis de San Hipólito con una fuente central, como ornato y recreación de la ciudad. Su nombre Alameda se deriva de la plantación de álamos que se llevó a cabo en sus inicios ( aunque después se cambió el tipo de árboles por no ser apropiados los álamos para el lugar) .

Durante el virreinato del Marqués de Cerralvo hubo una terrible inundación,( como ves siempre ha habido inundaciones) por lo que La Alameda quedó en un estado desastroso, por lo que se hicieron trabajos de reconstrucción.

El Marqués de Crix colocó 5 fuentes e hizo la ampliación de La Alameda.

El virrey Bucareli hizo lo suyo para hermosear La Alameda y aumentar la capacidad de concurrentes. A continuación te cito a manera de anécdota un evento que ocurrió en el año 1896:   El 16 de septiembre en La Alameda al llegar el general Porfirio Díaz a presidir el acto de celebración del 87 aniversario de independencia, se acercó un individuo llamado Arnulfo Arroyo, asestándole al general un golpe en la nuca. El agresor fué aprehendido y amaneció muerto a la mañana siguiente.

El trazo actual de la Alameda data del siglo XIX. El primero de mayo de 1872 se establecieron velocípedos de alquiler (precursores del programa Ecobici) para los niños. El 9 de febrero de 1886 se prohibió transitar por la Alameda a los jinetes.Muchos de los adornos, puertas y monumentos que se podían apreciar en La Alameda en esos tiempos, eran los que rodearon al “Caballito” (Monumento a Carlos IV), cuando se encontraba en la Plaza de Armas (Zócalo).

Esos días de paseo por la Alameda eran los más felices para la gente que así lo hacía, ya que se disipaban penas, se distraían del fastidio, se llevaba a gozar a los niños, se oía buena música y era un gran paseo para los enamorados y sus novias ya que el paisaje se prestaba por los prados cubiertos de menuda hierba, calzadas sombreadas por los fresnos (antes alamos) y sus hermosas fuentes.

Se veía desfilar desde la elegante dama hasta la más modesta jovencita con traje de percal y a los caballeros pulcramente vestidos de jaquet o americana, sombrero, guantes y bastón. Y que no decir de los lagartijos con su flor en el ojal y retorciéndose su espeso bigote, además de los niños con sus cuellos almidonados y sus medias de popotillo.

A finales del siglo XIX era asombroso ver a las mujeres que sobre su cuerpo pudieran llevar tanta ropa, se vieran elegantemente vestidas, y sobre todo, con una cintura tan delgadita.

Los almacenes de ropa de la época, anunciaban las últimas novedades de corsés, los más perfectos, los mejores del mundo, los cuales eran recomendados por los médicos de Europa y América ( igual que el CV.directo actual ). Venían con la novedad de la varilla curva aceptada por todas las damas de Europa (como no se iban a ver bien. Que los trajeran otra vez a ver si baja el índice de obesidad cuando menos a la vista).  Estaban los modelos “Marguerite” y el “Extra droit”, además del “Luisette” y el “Arlette”. Los porta bustos eran modelo “Cora”, “Ninfa” y “Lili”.

En ese entonces desde muy temprano, la juventud principalmente varonil, que eran los “currutacos”, los “pisaverdes”, los “dandys”, los “mequetrefes”, los “catrines”, los “rotos”, los “lagartijos”, etc.  ( los equivalentes a los intelectuales, juniors,  ninis, los metrosexuales, los darks, los jet sets, cholos , rastafaris, hippies, góticos, fresas actuales, etc. ) se colocaban en los atrios de las iglesias ya fuera la Santa Veracruz, la San Juan de Dios, la Profesa, la de San Francisco, para presenciar la entrada y salida de las muchachas de la misa y luego se dirigían al paseo de la Alameda o al paseo de Plateros, También estaba la clase de los bohemios y/o vividores que se codeaban tanto con la aristrocracia de la época como con la clase media recién inventada.

Volviendo a las cinco fuentes del Marqués de Crix, éstas estuvieron decoradas con cinco esculturas mitológicas monumentales entre los años 1775 a 1826. En la principal, “Glauco”, que representaba todo el poderío maritimo español, prosperidad, abundancia, paz social, etc. Y en las demás:  “Arión” (montado en un delfín) y representaba el Arte,sensibilidad,prudencia,valor y audacia,virtudes propias de los monarcas según ellos. “Hércules” ( sobre un toro y un león) y representaba el poder del Imperio Español. “Ganímedes” (sobre un águila ) y representaba la belleza y la pureza. Y “Tritón” representaba el poder marítimo de España.

A últimas fechas (2003), éstas esculturas fueron descubiertas sepultadas, por donde corría la antigua acequia de San Francisco (Corregidora-16 de Septiembre-Gante-Alameda), por la Arqueóloga Ma. Teresa Jiménez, y publicadas en la revista Km.Cero No.50 por Patricia Ruvalcaba.

La colocación de dichas piezas fué una demostración de poderío; su abandono y su posterior retiro simbolizaron el derrumbe de  un orden político,social y estético, siendo alrededor de 1826 cuando por decreto queda abolido todo lo que recuerde el poder español.

Como dato curioso, cabe mencionar, que desde que se colocaron las piezas en las fuentes, estuvo presente un orador, encargado de explicar a los asistentes a la Alameda, el simbolismo de cada escultura ya que el mensaje del poderío europeo contenido en ellas,tenía que quedar bien claro para todos.

Otro dato interesante,es que la “Aguilita” de bronce de la Merced, estuvo colocada en 1822 en la fuente central; luego se le transladó a la plaza Santo Domingo, terminando en la Merced.

En 1826 se le colocó a la fuente una estatua de la libertad y en 1853 se sustituyó por una escultura de la Bacante donada por Escandón.

Actualmente está por reinaugurarse la Alameda con los trabajos de remodelación, cuyas acciones lograrán recuperarla,  y esperemos que vuelva a ser la que fué en su Época Dorada; un espacio espléndido, el parque central de la ciudad.

Para que te dés una idea de como fué la Época Dorada a la que me refiero, te cito las siguientes palabras de Tomás Gage (viajero irlandés) en 1625:

” Los grandes de la ciudad, se van a divertir todos los días, sobre las cuatro de la tarde, unos a caballo, otros en coche, a un paseo delicioso que le llaman La Alameda, donde hay muchas calles de árboles que no penetran los rayos del sol. Véanse ordinariamente dos mil coches llenos de hidalgos, de damas y gente acomodada, del pueblo. Los hidalgos acuden para ver a las damas; unos servidos de una docena de esclavos africanos y otros con séquito menor, pero todos los llevan con libreas muy costosas y van cubiertos de randas, flecos, trenzas y moños de seda, plata y oro, con medias de seda, rosas en los zapatos y con el inseparable espadín al lado.

Las señoras también van seguidas de sus lindas esclavas que andan al lado de la carroza, tan espléndidamente ataviadas como acabamos de describirlas y cuyas caras en medio de tan ricos vestidos y de sus mantillas blancas, parecen, como dice el adagio español, moscas en leche”

Una anécdota del lugar, cuenta que en una ocasión el Gral Santa Anna entró a la capital triunfante y mandó llenar de ponche las fuentes para que el pueblo bebiera “hasta hartarse”

Así que ya sabes, visita la Alameda y sus alrededores con alma de viajero y que disfrutes.

Hasta la próxima

Redacción y crónica JC. Cavallëro/Oct 2012

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